sábado, 14 de abril de 2007

Tecnología Antigua: Un Catálogo De Objetos Curiosos




muchos de los hallazgos descubiertos en la antigüedad no han encontrado aún una respuesta a sus enigmas. ¿Fue Alessandro Volta la primera persona que ideó la batería eléctrica? ¿Fueron los hermanos Wright realmente los primeros en volar?. Nuestros remotos antecesores contaron con una tecnología mucho más avanzada de lo que imaginamos...



Este modelo de planeador fue construido en Egipto hacia el año 200 a.C.
En un museo de El Cairo se exhibía un pequeño modelo de madera. Nadie tenia dudas acerca de lo que representaba: una simple ojeada bastaba para distinguir las alas, el plano de deriva, la cola y el sólido y voluminoso cuerpo de algún tipo de avión. El cuerpo de este modelo tenía una longitud de algo menos de 15 centímetros y su envergadura era algo mayor de 18 centímetros, Había sido construido con madera de sicómoro, muy ligera, y cuando uno lo disparaba al aire con la mano, volaba una corta distancia.
El ver un modelo como éste en un museo de ciencia no hubiera sido una sorpresa. Sin embargo este modelo ocupaba un lugar privilegiado en el Museo de Antigüedades de El Cairo, y estaba fechado alrededor del año 200 a.C.
Esta pieza antigua constituye un desafío notorio a nuestras ideas acerca del desarrollo de la tecnología. Y es tan sólo uno de los innumerables enigmas que replantean la discusión acerca de los conocimientos científicos y de ingeniería de nuestros antepasados.
Cuando en 1898 -cinco años antes de que los hermanos Wright llevaban a cabo con éxito su primer vuelo a motor- se encontró este modelo en una tumba de la antigua ciudad egipcia de Saqqara, nadie lo relacionó con la idea del vuelo artificial. Fue almacenado en una caja que contenía figuras de pájaros. En 1969 lo redescubrió el doctor Kahlil Messiha, y quedó asombrado, dada su evidente semejanza con un avión moderno.
Un comité de expertos arqueólogos e ingenieros aeronáuticos estudiaron el modelo. Destacaron el arco de sus alas -la curvatura de la superficie superior que ayuda al avión a elevarse- y la inclinación hacia abajo de los extremos de las mismas, que proporciona estabilidad. Llegaron a la conclusión de que la pieza era un modelo a escala de un avión de tamaño normal. Debía tratarse de un «planeador motorizado» diseñado para transportar pesadas cargas a poca velocidad, probablemente a menos de 95 km/h. Podría haber sido impulsado por un motor montado en la parte trasera, en el lugar donde ahora la cola del avión aparece rota.
El comité estaba tan convencido de la importancia de su hallazgo, que lo colocaron en lugar destacado en el Museo de El Cairo. En otras tumbas se encontraron más de una docena de «planeadores» similares. ¿Podía tratarse verdaderamente de modelos de antiguos aviones?
El escepticismo que la mayoría de las personas expresan respecto a la idea de antiguos aeronautas -posiblemente tan chocante como la idea de antiguos astronautas- sufrió un duro golpe cuando se descubrió que también en América, es decir, en el otro lado del mundo conocido, se habían hallado modelos aéreos pertenecientes al primer milenio después de Cristo.

Los supuestos modelos de aviones que han salido a la luz son una serie de pequeños objetos ornamentales de oro, encontrados en Colombia, Costa Rica, Venezuela y Perú. Un ejemplar fue descubierto en una colección de objetos de arte antiguos de Colombia por Iván T. Sanderson, jefe de la Sociedad para la Investigación de lo Inexplicado, en Estados Unidos. Se trataba de un colgante de 5 centímetros de longitud. Los arqueólogos colombianos lo habían clasificado de «zoomorfo», es decir, con forma de animal. Sin embargo, se parece mucho más a un avión de caza a reacción con alas en forma de delta, que a cualquier tipo de animal o pájaro. Posee unos apéndices triangulares que se parecen muchísimo a las alas de varios tipos de modernos aviones supersónicos, una cola pequeña y vertical, un plano de deriva, y a un lado de éste hay incluso lo que parece ser un emblema. No obstante, este objeto ornamental se atribuye a los sinu, un pueblo preincaico que floreció desde el siglo V hasta el siglo VIII d. C.
Estos objetos se parecen a los aviones a reacción; pero, ¿hasta qué punto nos sirve de guía esta constatación? El emblema del plano de deriva del modelo colombiano se parece a la letra B semítica. Algunos escritores han pasado de este simple hecho a la conclusión de que este modelo procedía del Oriente Medio.
Interpretaciones poco fundadas como esta última pueden llevar a algunas personas a recelar de todas las afirmaciones arriesgadas acerca de objetos antiguos. No obstante, es absolutamente necesario prestar atención a los descubrimientos de objetos que «funcionan» y cuya fecha nos parece imposible. El planeador de Saqqara constituye un ejemplo; igualmente impresionante es la «batería de Bagdad» .

jueves, 12 de abril de 2007

TUMBA KV 55






Introducción

Hay una tumba en el Valle de los Reyes, descubierta hace casi cien años, que ha dejado indiferentes a muy pocos, y que supone uno de los mayores enigmas de la egiptología actual, generando teorías muy variadas entre los expertos, que han de trabajar con la poca información de que en este caso disponen.



La tumba, es conocida como la KV 55 -siglas de su lugar de ubicación, seguidas del número de orden en que fue encontrada- y pese a ser un hipogeo menor, sin ningún valor arquitectónico o artístico, y haber aparecido prácticamente desierta de tesoros o información útil para aclarar algunos capítulos de la historia, supone uno de los mayores quebraderos de cabeza para muchos arqueólogos, ya que en ella confluyen varias circunstancias que la hacen única, como el hecho de que fuera encontrada por Davis, un excavador ávido de tesoros que llevó a cabo una poco ortodoxa labor de arqueología, que los sellos de la puerta demostraran que había vuelto a cerrarse por los guardianes de la necrópolis en la antigüedad, que su interior hubiera sido rellenado con cascotes, o que dentro de ella aparecieran objetos de varios personajes reales de la XVIII Dinastía, junto a un ataúd real al que se le había borrado cualquier inscripción que pudiera dar alguna pista sobre la identidad de la momia en él contenida. Sobre esta tumba se ha escrito mucho, desde diferentes perspectivas, y aportando diversas teorías, casi todas difíciles de demostrar científicamente como las auténticas debido al pésimo estado de conservación de algunos elementos claves encerrados en el interior de la tumba y a la minuciosa labor que se hizo en la antigüedad misma para borrar cualquier pista que pudiera conducir a lo que realmente ocurrió dentro de ella. Nosotros haremos un repaso a las circunstancias en que se descubrió este hipogeo, e intentaremos mostrar los hechos tal como fueron, dejando que cada uno luego saque sus propias conclusiones...La tumba, es conocida como la KV 55 -siglas de su lugar de ubicación, seguidas del número de orden en que fue encontrada- y pese a ser un hipogeo menor, sin ningún valor arquitectónico o artístico, y haber aparecido prácticamente desierta de tesoros o información útil para aclarar algunos capítulos de la historia, supone uno de los mayores quebraderos de cabeza para muchos arqueólogos, ya que en ella confluyen varias circunstancias que la hacen única, como el hecho de que fuera encontrada por Davis, un excavador ávido de tesoros que llevó a cabo una poco ortodoxa labor de arqueología, que los sellos de la puerta demostraran que había vuelto a cerrarse por los guardianes de la necrópolis en la antigüedad, que su interior hubiera sido rellenado con cascotes, o que dentro de ella aparecieran objetos de varios personajes reales de la XVIII Dinastía, junto a un ataúd real al que se le había borrado cualquier inscripción que pudiera dar alguna pista sobre la identidad de la momia en él contenida. Sobre esta tumba se ha escrito mucho, desde diferentes perspectivas, y aportando diversas teorías, casi todas difíciles de demostrar científicamente como las auténticas debido al pésimo estado de conservación de algunos elementos claves encerrados en el interior de la tumba y a la minuciosa labor que se hizo en la antigüedad misma para borrar cualquier pista que pudiera conducir a lo que realmente ocurrió dentro de ella. Nosotros haremos un repaso a las circunstancias en que se descubrió este hipogeo, e intentaremos mostrar los hechos tal como fueron, dejando que cada uno luego saque sus propias conclusiones...La tumba, es conocida como la KV 55 -siglas de su lugar de ubicación, seguidas del número de orden en que fue encontrada- y pese a ser un hipogeo menor, sin ningún valor arquitectónico o artístico, y haber aparecido prácticamente desierta de tesoros o información útil para aclarar algunos capítulos de la historia, supone uno de los mayores quebraderos de cabeza para muchos arqueólogos, ya que en ella confluyen varias circunstancias que la hacen única, como el hecho de que fuera encontrada por Davis, un excavador ávido de tesoros que llevó a cabo una poco ortodoxa labor de arqueología, que los sellos de la puerta demostraran que había vuelto a cerrarse por los guardianes de la necrópolis en la antigüedad, que su interior hubiera sido rellenado con cascotes, o que dentro de ella aparecieran objetos de varios personajes reales de la XVIII Dinastía, junto a un ataúd real al que se le había borrado cualquier inscripción que pudiera dar alguna pista sobre la identidad de la momia en él contenida. Sobre esta tumba se ha escrito mucho, desde diferentes perspectivas, y aportando diversas teorías, casi todas difíciles de demostrar científicamente como las auténticas debido al pésimo estado de conservación de algunos elementos claves encerrados en el interior de la tumba y a la minuciosa labor que se hizo en la antigüedad misma para borrar cualquier pista que pudiera conducir a lo que realmente ocurrió dentro de ella. Nosotros haremos un repaso a las circunstancias en que se descubrió este hipogeo, e intentaremos mostrar los hechos tal como fueron, dejando que cada uno luego saque sus propias conclusiones...La tumba, es conocida como la KV 55 -siglas de su lugar de ubicación, seguidas del número de orden en que fue encontrada- y pese a ser un hipogeo menor, sin ningún valor arquitectónico o artístico, y haber aparecido prácticamente desierta de tesoros o información útil para aclarar algunos capítulos de la historia, supone uno de los mayores quebraderos de cabeza para muchos arqueólogos, ya que en ella confluyen varias circunstancias que la hacen única, como el hecho de que fuera encontrada por Davis, un excavador ávido de tesoros que llevó a cabo una poco ortodoxa labor de arqueología, que los sellos de la puerta demostraran que había vuelto a cerrarse por los guardianes de la necrópolis en la antigüedad, que su interior hubiera sido rellenado con cascotes, o que dentro de ella aparecieran objetos de varios personajes reales de la XVIII Dinastía, junto a un ataúd real al que se le había borrado cualquier inscripción que pudiera dar alguna pista sobre la identidad de la momia en él contenida. Sobre esta tumba se ha escrito mucho, desde diferentes perspectivas, y aportando diversas teorías, casi todas difíciles de demostrar científicamente como las auténticas debido al pésimo estado de conservación de algunos elementos claves encerrados en el interior de la tumba y a la minuciosa labor que se hizo en la antigüedad misma para borrar cualquier pista que pudiera conducir a lo que realmente ocurrió dentro de ella. Nosotros haremos un repaso a las circunstancias en que se descubrió este hipogeo, e intentaremos mostrar los hechos tal como fueron, dejando que cada uno luego saque sus propias conclusiones...La tumba, es conocida como la KV 55 -siglas de su lugar de ubicación, seguidas del número de orden en que fue encontrada- y pese a ser un hipogeo menor, sin ningún valor arquitectónico o artístico, y haber aparecido prácticamente desierta de tesoros o información útil para aclarar algunos capítulos de la historia, supone uno de los mayores quebraderos de cabeza para muchos arqueólogos, ya que en ella confluyen varias circunstancias que la hacen única, como el hecho de que fuera encontrada por Davis, un excavador ávido de tesoros que llevó a cabo una poco ortodoxa labor de arqueología, que los sellos de la puerta demostraran que había vuelto a cerrarse por los guardianes de la necrópolis en la antigüedad, que su interior hubiera sido rellenado con cascotes, o que dentro de ella aparecieran objetos de varios personajes reales de la XVIII Dinastía, junto a un ataúd real al que se le había borrado cualquier inscripción que pudiera dar alguna pista sobre la identidad de la momia en él contenida. Sobre esta tumba se ha escrito mucho, desde diferentes perspectivas, y aportando diversas teorías, casi todas difíciles de demostrar científicamente como las auténticas debido al pésimo estado de conservación de algunos elementos claves encerrados en el interior de la tumba y a la minuciosa labor que se hizo en la antigüedad misma para borrar cualquier pista que pudiera conducir a lo que realmente ocurrió dentro de ella. Nosotros haremos un repaso a las circunstancias en que se descubrió este hipogeo, e intentaremos mostrar los hechos tal como fueron, dejando que cada uno luego saque sus propias conclusiones...




La tumba KV 55




Tras limpiar las escaleras, los excavadores se encontraron ante un muro y una puerta sellada con los sellos oficiales de la necrópolis, en los que aparecía un chacal recostado sobre nueve cautivos, lo cual demostraba que, por alguna circunstancia, la tumba había vuelto a sellarse bajo la supervisión de los guardianes de la necrópolis. Una vez abierta la puerta, se encontraron ante un largo corredor en pendiente, que estaba lleno de cascotes en lo que parece ser un relleno llevado a cabo en tiempos de Ramsés IX, cuando los trabajadores que llevaban a cabo la construcción del hipogeo de este faraón ubicado justo encima de la KV 55, perforaron el techo. Esto podía dar respuesta a por qué la tumba había vuelto a sellarse de manera oficial. Daba la impresión de ser un trabajo precipitado, sobre todo cuando pudieron observar sobre los cascotes una hoja de puerta y un panel de madera cubierto de oro en el que se identificaba fácilmente la imagen de la reina Tiye, tirado en el suelo, casi como si estuviera allí colocado para salvar el desnivel, y el cual, sorprendentemente no hicieron nada para preservar, de manera que se permitió que todo aquel que entrara en la tumba pasara por encima de los paneles, de modo que en poco tiempo se convirtieron en polvo, tal y como cuentan algunos testigos de la época, que relatan como podían recogerse puñados de oro en polvo. Tras avanzar por el corredor, dieron finalmente con la cámara, de discretas dimensiones, perfectamente orientada al norte, y muy dañada por el agua que se había filtrado dentro de ella durante siglos como consecuencia de las torrenciales lluvias que en ocasiones se producen en el Valle de los Reyes, y que, además, se encontraba excavada aproximadamente un metro por debajo del pasillo.En un primer vistazo de la Cámara, pudieron darse cuenta que, de nuevo, lo que estaban observando escapaba al patrón de las tumbas egipcias, ya que, los dañados muros de ésta se encontraban simplemente enyesados, sin ningún tipo de decoración en ellos, elemento imprescindible en la tradición religiosa egipcia dado que era, entre otras muchas cosas, una guía del alma del difunto hacia el mundo del Más Allá. Además, allí mismo se encontraban apilados el resto de paneles del santuario y la capilla de la reina Tiye, como si hubieran sido precipitadamente abandonados sin molestarse siquiera en montarlos. Mas allá, en la pared sur, se había creado una pequeña cámara auxiliar en la que se encontraban depositados los cuatro vasos canopes de una mujer ataviada con la típica peluca amarniense. Igualmente, se encontraron los cuatro ladrillos mágicos orientados hacia los puntos cardinales, jarras, sellos de barro y otros objetos de los que hablaremos más adelante, y un lecho fúnebre adornado con cabezas de león sobre el que había un féretro aunque, seguramente podrido por la humedad, había cedido, con lo cual el ataúd había caído al suelo, desplazándose la tapa y dejando al descubierto el cuerpo en él contenido. La imagen tuvo que ser impactante para los descubridores.En cuanto al origen de la tumba, el estudio de su plano hace pensar que inicialmente se comenzó a construir como tumba privada, aunque por circunstancias que se desconocen, acabó convertida en una tumba real, si bien la paralización en su excavación da un resultado final más cercano al modelo de las primeras que al de las tumbas de los faraones. Del plano se deduce también que sus dimensiones iniciales se habían proyectado bastante mayores, con lo cual surge una nueva incógnita, sobre la naturaleza de este hipogeo, su original destino y su uso final, en la que entran en juego aspectos como las filtraciones de agua y una grieta reparada infructuosamente en el techo, que hacen pensar que quizá hubo que desistir en su excavación por el problema del agua y quedó abandonada definitivamente hasta que fue aprovechada para llevar a cabo en ella un posterior entierro.




EL MISTERIOSO FÉRETRO




Si hay un elemento realmente intrigante dentro de la tumba, este es el féretro y la momia que en ella fueron encontrados. Como hemos señalado anteriormente, el escenario en el que Davis y Ayrton lo encontraron era ya de por si bastante anormal y a primera vista se podían apreciar varias cosas que no concordaban, a lo que habría que unir este féretro, creado en un estilo bastante inusual, y que presentaba una serie de manipulaciones, que hacen prever que sufrió una transformación y reutilización.El ataúd originalmente estaba colocado sobre un lecho fúnebre que hemos descrito más arriba, de madera y adornado con cabezas de león que había cedido por la humedad, provocando su caída al suelo y la apertura de la tapa, lo cual había dejado la momia expuesta durante siglos al aire y la humedad del hipogeo. El féretro estaba muy dañado, en parte por esta caída, y en parte también porque en una época indeterminada parte del techo cayó sobre él partiéndolo. En la parte superior, todo parecía evidenciar que la cabeza había sido añadida. El rostro correspondía al de una mujer, aunque posteriormente se había añadido la falsa barba y la cobra en la frente, símbolo de los reyes.Si hay un elemento realmente intrigante dentro de la tumba, este es el féretro y la momia que en ella fueron encontrados. Como hemos señalado anteriormente, el escenario en el que Davis y Ayrton lo encontraron era ya de por si bastante anormal y a primera vista se podían apreciar varias cosas que no concordaban, a lo que habría que unir este féretro, creado en un estilo bastante inusual, y que presentaba una serie de manipulaciones, que hacen prever que sufrió una transformación y reutilización.El ataúd originalmente estaba colocado sobre un lecho fúnebre que hemos descrito más arriba, de madera y adornado con cabezas de león que había cedido por la humedad, provocando su caída al suelo y la apertura de la tapa, lo cual había dejado la momia expuesta durante siglos al aire y la humedad del hipogeo. El féretro estaba muy dañado, en parte por esta caída, y en parte también porque en una época indeterminada parte del techo cayó sobre él partiéndolo. En la parte superior, todo parecía evidenciar que la cabeza había sido añadida. El rostro correspondía al de una mujer, aunque posteriormente se había añadido la falsa barba y la cobra en la frente, símbolo de los reyes.


La máscara de oro que cubría la cara había sido parcialmente arrancada. Pero esta no era la única irregularidad que presentaba, ya que el nombre del ocupante había sido cuidadosamente borrado para eliminar su identidad, de manera que en la parte central del féretro, donde debiera leerse el nombre del difunto, solo podía verse un rectángulo de madera del que fue cuidadosamente retirado el oro. En cuanto a la parte inferior del féretro, era de origen real, ya que era dorada y llevaba el tradicional rishi o dibujo de plumas. El aspecto del féretro sugería que había sido recortado, y además faltaba la parte inferior de la peluca que también había sufrido un recorte, pese a lo cual, se apreciaba su similitud con la de los vasos canopes, en un estilo de peluca propio del periodo de Amarna. Por otro lado, el texto del ataúd contenía unos epítetos que parecían estar dirigidos originalmente a una mujer puesto que tenían la terminación femenina.Destaca el hecho de que no apareció ningún sarcófago en el habitáculo, lo cual no era nada usual, puesto que los enterramientos siempre se hacían colocando el féretro dentro de uno de piedra o granito para preservarlo totalmente del exterior. En el caso de la KV 55 no había el menor rastro del sarcófago, ni siguiera entre los cascotes o restos diseminados por el suelo, que pudiera hacer pensar que en existió en su día pero había sido destruido con posterioridad.En cuanto a la momia, había sufrido un importante deterioro por las condiciones en las que se mantuvo durante siglos y las inundaciones periódicas a las que hemos hecho anteriormente alusión. Pese a ello, conservaba todas sus vendas intactas, incluidas las vendas de oro en las que, de nuevo, cuidadosamente se había suprimido el nombre, y que posteriormente fueron robadas en el museo de El Cairo. Sobre ella había colocado un bello pectoral con forma de buitre, uno de los símbolos de la realeza, que desapareció y posteriormente fue encontrado en un anticuario de El Cairo, porque seguramente fue vendido para financiar parte de los gastos de la excavación. Además, portaba varios brazaletes, láminas sin inscripciones, colgantes y flores de loto todos ellos hechos de oro y algunas cuentas de collar. El cuerpo se hallaba en muy mal estado, y Davis actuó con una enorme falta de cuido y rigor, tal y como relata el mismo, explicando como el pelo se soltaba de la cabeza al tirar de él, o como se cayó un diente al polvo en cuanto lo tocó. Además de esto, destaca el hecho de que la posición en que fue colocada la momia en el féretro es la correspondiente a un entierro real femenino propio de la XVIII dinastía, con el brazo derecho a lo largo del cuerpo, mientras que el brazo izquierdo permanecía doblado sobre el pecho. Desde un principio Davis estuvo seguro de encontrarse ante la tumba de la reina Tiye, por lo que, pese a que la momia estaba seriamente dañada se apresuró a publicar como tal el descubrimiento, a pesar al escepticismo generalizado que dicha afirmación despertó entre el mundo científico, escepticismo que pareció convertirse en una certeza cuando el patólogo que examinó la momia afirmó que se encontraban ante los restos de un hombre joven. Con esto también parecían acallarse las teorías que comenzaban a apuntar que podía tratarse de la momia del faraón hereje Akhenatón, desaparecida desde la antigüedad y de la que no se encontró el menor rastro en su tumba original en Aketatón, la ciudad levantada por este faraón en honor del dios único Atón, en la actual Tell el Amarna. La momia sufrió un deterioro aún mayor durante la autopsia, de manera que hasta nuestros días no ha llegado ningún resto de la piel, sino simplemente el cráneo y algunos huesos sueltos, no la totalidad del esqueleto.


EL RESTO DE OBJETOS ENCONTRADOS EN LA TUMBA

Los objetos encontrados en la tumba eran muy escasos y de diversas procedencias, aunque tenían en común pertenecer a miembros de la familia real amarniense. En primer lugar, aparecieron varios sellos de barro rotos con el nombre de Tutankhamón lo cual dejaba constancia de que la tumba fue sellada durante el reinado de este faraón. Los cuatro ladrillos mágicos, introducidos en las tumbas como parte del ritual del enterramiento, y que se distribuyen en función de los cuatro puntos cardinales, pertenecían al rey Akhenatón, mientras que los vasos canopes, hallados en la pequeña cámara excavada en la pared oeste, que representan el rostro de una mujer con una peluca típica del período de Amarna muy similar a la del féretro, eran casi con toda seguridad propiedad- aunque aparecieron con el nombre borrado era todavía fácilmente identificable- de Kiya, una esposa de Akenhatón y posiblemente la madre de Tutankhamón de la que no se tienen muchos datos.
Además se les había añadido el ureus, la cobra símbolo de los faraones en la frente, aunque aparecieron sin ella. Igualmente fueron encontradas dos jarras, una con el nombre de Amenhotep III, padre de Akhenatón, y otra en la que podía leerse el nombre del faraón junto al de su esposa Tiye. Por último, además de otra serie de objetos menores tales como vasos, cajas, algunos cosméticos, todos ellos con los nombres de Amenhotep III y su esposa, se encontraron los paneles de la capilla de la reina Tiye, en los que la reina aparecía representada en una ceremonia ritual junto a otra persona que habría sido cuidadosamente eliminada, aunque el contexto en el que se desarrollaba la ceremonia, de carácter atoniano, dejaba pocas dudas de que se tratara de su hijo Akhenatón.Desgraciadamente, algunos objetos de la tumba 55 fueron tratados con muy poco cuidado y desaparecieron para siempre, quedándonos constancia de algunos de ellos a través de fotografías. Otros, simplemente se perdieron por el camino, y pese a que gradualmente se han ido recuperando parte de ellos, seguramente otros muchos permanecerán para siempre ocultos en colecciones privadas, y esto en un caso tan oscuro como éste, en el que sería imprescindible cualquier pista, por pequeña que fuera, ya que en ella podría estar escondida la clave que condujera al desciframiento de la identidad del ocupante de la KV 55 y de los motivos por los que se produjo tan atípico enterramiento.
LA DUDAS E INCÓGNITAS EN TORNO A LA TUMBA
Vistas las circunstancias en las que fue realizado el hallazgo, y la serie de irregularidades que en él concurren, tanto desde el punto de vista de la investigación arqueológica, como de las circunstancias que rodean en sí a la tumba, pronto comenzaron a surgir una serie de preguntas en torno a este descubrimiento, que hoy, casi un siglo después, siguen sin aclararse. Al hecho de que los objetos encontrados, incluida la momia y su ataúd sean difícilmente identificables y no sigan el patrón propio de enterramiento de la época, además de la aparente precipitación que muestra su ubicación, se une una pésima investigación con parte de Davis y Ayrton, carentes de todo rigor científico, que lejos de crear claridad en torno a los hechos, los sumergieron todavía más en la penumbra, con una poco escrupulosa manipulación de los elementos encontrados en el hipogeo, y escasas descripciones sobre la ubicación de ellos que pudieran servir para resolver algunas incógnitas, llegando en sus relatos en muchas ocasiones a contradecirse.Así las cosas, actualmente se plantean varias dudas, como la identidad del cuerpo hallado en el interior de la KV 55. Davis estaba seguro de que era femenino, y más concretamente de la reina Tiye, pero esto era más un deseo propio que una realidad. Como ya hemos relatado, desde el primer examen del cuerpo, el patólogo confirmó que se trataba de un varón, lo cual descartaba automáticamente a la reina, o la esposa secundaria y posiblemente madre de Tutankhamón, Kiya. Sin embargo, el féretro estaba diseñado inicialmente para una mujer, aunque se le colocara el ureus y la posición del cuerpo corresponde a un enterramiento femenino. Todavía no se ha resuelto este rompecabezas. El siguiente candidato a ocupar el féretro pasó a ser Akhenatón, puesto que su tumba en Amarna apareció vacía y nunca se encontró su cuerpo, y también se barajó la hipótesis de que se tratara de Amenhotep III, su padre, puesto que tampoco se había localizado la momia de este faraón. Sin embargo, la autopsia parecía de nuevo contradecir estas conjetura, ya que los restos parecían pertenecer a un hombre joven, menor de treinta años, y se sabe que Amenhotep III fue un hombre muy longevo, y que Akhenatón reinó durante 17 años, siendo padre nada más subir al trono, con lo cual, de nuevo dos candidatos parecían ser descartados. En ese momento comenzó a pensarse en Smenkhare, el misterioso sucesor de Akhenatón, que subió al trono inmediatamente después de la muerte de éste tras casarse con su hija Meritatón, y que tras un breve espacio de dos años como faraón, desapareció de la historia de manera repentina sin que se tenga constancia de que fue de él. En la actualidad, la mayor parte de los investigadores creen que el cuerpo enterrado en la KV 55 perteneció a Akhenatón, debido en parte a que las conclusiones en los análisis que pudieron hacerse de los restos han dado resultados muy contradictorios sin poder llegar incluso a afirmar que se tratara de un cuerpo masculino, y en parte también porque poseen una increíble similitud con los restos del faraón Tutankhamón, de manera que todos los indicios conducen a que ambos cuerpos están íntimamente relacionados con lazos de sangre, como podrían estarlo un padre con un hijo, o un hermano con otro. La solución podría llegar si las autoridades egipcias por fin permitieran a los investigadores un análisis de ADN a las momias de Tutankhamón, Tiye y Amenhotep III para hacer las comparativas pertinentes.
Otro misterio en torno a la tumba es por qué se eligió como emplazamiento final de un cuerpo real, en qué circunstancias se llevó a cabo el entierro, cuándo y por qué, y a qué se debió su posterior apertura y sellado oficial. Ante esto, de nuevo nos encontramos con varias teorías al respecto. Durante el reinado de Ramsés IX se eligió para excavar su hipogeo un emplazamiento situado justo sobre la KV 55. Los obreros que llevaron a cabo la excavación, en un momento dado perforaron el techo de la tumba, de manera que descubrieron un enterramiento a todas luces llevado a cabo en el mayor de los secretos, y quizá lo que encontraron allí les horrorizó, puesto que es muy posible que se encontraran ante el enterramiento común de la reina Tiye y su hijo, el odiado tirano Akhenatón, faraón hereje del cual durante el periodo ramsémida se intentó borrar toda huella. Podemos suponer que de ser así, se considerara casi sacrílego la permanencia de madre junto a su hereje hijo, y que se procediera a sacar el féretro de la reina de allí junto a sus pertenencias, labor que resultó imposible con la capilla sepulcral, que una vez desmontada, apareció apoyada en una de las paredes, y abandonada una de sus hojas en el pasillo señal quizá de que se desistió el la labor de traslado ante la imposibilidad de desplazarla por el corredor. Tras ello, se rellenó de cascotes procedentes de la excavación de Ramsés IX el pasillo y volvió a sellarse de forma oficial, no sin antes borrar toda referencia al nombre del faraón y arrancarle parte de la máscara, el peor castigo que podía inflingirse a un muerto según la religión egipcia, ya que no solo se le privaba del aire o la luz, sino que, eliminando su identidad, se le condenaba a vagar en la otra vida. Esta teoría la confirmaría el hecho de que no parece ser que se produjera un saqueo y posterior sellado, ya que objetos de valor como el pectoral con forma de buitre, o parte de la máscara de oro de la tapa del ataúd permanecieron en su lugar.Pero, ante esto surge una pregunta, y es por qué se llevó a cabo ese enterramiento, quién lo ordenó y en qué circunstancias se produjo. De nuevo, las pistas nos conducen a un faraón de la dinastía amarniense: Tutankhamón. Es muy posible, que durante su reinado, una vez abandona Aketatón, la ciudad que mandó construir al dios único su hereje padre, y abrazada de nuevo la religión oficial que imperó durante siglos en Egipto, y restaurada la capitalidad del país en Tebas, éste decidiera trasladar al Valle de los Reyes, lugar de enterramiento de todos los faraones de la dinastía, los restos de Akhenatón y los de su abuela Tiye, y que para este fin se escogiera una tumba abandonada por problemas de filtraciones de agua, con el propósito de llevar a cabo el enterramiento lo más rápido posible, como si con ello se ocultara para siempre el último capítulo de lo que debió ser un difícil episodio de la historia del país del Nilo. Se escogieron una serie de objetos para introducirlos en el hipogeo, entre ellos los vasos canopes de la propia madre de Tutankhamón, y siguiendo el ritual tradicional, como demuestran objetos tales como los ladrillos mágicos, se procedió al sellado de la tumba, donde habrían de descansar tanto el padre como la abuela del niño rey. Esto sin embargo no aclararía la propiedad del féretro, quizá de Nefertiti o de la propia Kiya ya que es muy similar a los vasos y el por qué de su manipulación para ser reutilizado, y tampoco si el recorte de los cartuchos con el nombre se produjo con posterioridad o en ese momento con el fin de preservar el anonimato del cuerpo en un intento de protegerlo de posteriores ataques.
La KV 55 sigue abierta, como si hubiera sido un descubrimiento de ayer mismo, rodeada de incógnitas, de preguntas sin respuesta, y de teorías variadas. Todo en ella está rodeado de un halo de misterio, que nos impulsa a pensar que algo muy fuera de lo común sucedió en torno a ella. Nos encontramos ante una tumba que nunca fue utilizada para el fin con el que se excavó, ante una tumba que más parece un escondrijo que el enterramiento de un personaje de alto peso en la corte real, ante una tumba cuyo ocupante permanece en el más profundo anonimato tal y como se buscó y consiguió en su propia época, atacado en su memoria con una brutal violencia, ante una tumba descubierta y excavada entre un cúmulo de despropósitos que aún han cernido más sobre ella el misterio y la oscuridad.Es muy posible que estudios posteriores, tales como los de los restos humanos encontrados en ella, o el de algunos objetos desaparecidos que puedan volver a manos de los científicos, consigan aclarar algunas dudas en torno a este hipogeo, y que por fin, con toda certeza y no basándonos en hipótesis, podamos afirmar que nos encontramos ante la momia de Akhenatón, uno de los faraones más singulares de la historia de Egipto, visionario para unos, tirano para otros, y que se confirme su paternidad respecto a Tutankhamón. Seguramente a partir de ello, sea más fácil alcanzar cualquier otra conclusión. Es cuestión de tiempo, ciencia y estudio.

EL ENIGMA DE STONEHENGE

Diodoro de Sicilia, quien escribiera su Historia Universal hacia el año 50 a.C. y que basara su información en el libro perdido del historiador griego del siglo V a.C. Recateo, puede haber proporcionado un indicio acerca del enigma principal de Stonehenge: su propósito. Cuando se refiere a los hiperbóreos, el pueblo que habitaba una isla en el norte de Europa "más allá del punto donde sopla el viento norte", Diodoro dice que ellos poseían "un magnífico recinto sagrado" y un "templo notable", dedicado al dios del sol, Apolo, que poseía forma esférica. El dios luna visitaba la isla cada diecinueve años, "el período en que se produce el regreso de las estrellas al mismo lugar". Se cree que por "esférico" Diodoro habría querido significar no la forma del templo sino su propósito, que era el de estudiar los cursos de los cuerpos celestes. La afirmación de Diodoro puede ser significativa si, como parece seguro, él describía Stonehenge, el más famoso monumento pétreo de Europa.
La fuente de Díodoro, Recateo, había derivado su información de viajeros griegos que, en nuestra opinión, dejaron su marca en Stonehenge tallando símbolos de dagas y hachas micénicas en la piedra. Esos antiguos visitantes creían que las grandes piedras habían sido erigidas para que sirvieran como observatorio astronómico, conclusión a la que llegaron algunos astrónomos modernos.
Esa es una de las razones por las que Stonehenge resulta tan fascinante y frustrarte. Sus enormes piedras plantean problemas que pueden estar más allá de toda solución. ¿Quién las transportó y las erigió en la planicie de Salisbury, en el sur de Inglaterra? ¿Cómo, cuándo, y sobre todo, por qué?
Stonehenge es mucho más antiguo de lo que se pensaba. Se trata de una estructura compuesta, formada en varios siglos. Los antiguos druidas han sido eliminados como creadores de este templo, que pudieron haber usado. Su culto surgió 1.000 años después de que se completara Stonehenge.
La verdadera investigación arqueológica de Stonehenge se inició en 1919. Su edad se determinó mediante la comparación de fragmentos de cerámicas encontrados en el sitio con cerámica similar de data conocida y hallada en otras partes. Se calculó que era de alrededor de 1400 a.C. Esa fecha aproximada pareció confirmarse en 1953 por el descubrimiento casual de grabados, en las piedras verticales, de dagas y hachas de tipo micénico. Esto sugirió que el monumento había sido diseñado por arquitectos griegos. Luego los arqueólogos adquirieron una herramienta nueva: la determinación de la antigüedad mediante carbono 14. Con ese método es posible deterrnínar la razón de la mengua radiactiva de la materia orgánica y calcular el tiempo transcurrido desde que la muestra vivía o crecía. De todos modos, subsistía cierta incertidumbre debido a la posible contaminación de la muestra y a las variaciones de la intensidad de la radiación cósmica que llegara a la tierra.
El descubrimiento en 1967, derivado del examen de árboles antiguos, de que la concentración de radiación cósmica en la atmósfera ha variado considerablemente en los últimos 6.000 años, ha conducido a la corrección de la data de muchas estructuras europeas en varios cientos de años. Mediante esta nueva técnica, las muestras de ceniza tomadas del "cementerio de cremación", de las profundidades de los Agujeros Aubrey en Stonehenge, han sido fechadas alrededor del año 2500 a.C., o unos 1.000 años antes de que algún micénico haya podido visitar la isla. Esa fecha indica el período en que se construyó la Fase I.
Para el observador casual, Stonehenge puede parecer una estructura, un círculo de grandes piedras horizontales, algunas de las cuales soportan macizos dinteles pétreos. Ahora algunas piedras se inclinan con respecto a la perpendicular, otras se han caído o yacen serní sepultadas en el suelo. Toda la estructura está rodeada por un foso y se accede a ella a través de un terraplén. Cientos de túmulos, tumbas antiguas, demuestran que el área estuvo una vez densamente poblada.
Su gente proveyó los millones de horas-hombre necesarias para transportar, labrar y erigir las 112 piedras grandes y muchas otras más pequeñas. ¿Por qué esos activos cazadores y agricultores dedicaron su tiempo y energía a lo que puede parecer una tarea improductiva? Para ellos era de la mayor importancia, tan vital que a medida que transcurría el tiempo hacían agregados y mejoraban la estructura. La excavación estratigráfica ha revelado las diversas etapas de construcción.
La Fase I está representada por el declive de tierra y el foso que rodea el perímetro y los cincuenta y seis Agujeros Aubrey, las cavidades de 76 a 177 centímetros de ancho que están en un círculo exacto de 88 metros de diámetro. El descubrimiento de huesos quemados y ceniza dentro de estas cavidades sugirió que se las había utilizado como cementerio de cremación. Llevan el nombre de John Aubrey, el anticuario del siglo XVI que las descubrió. Son una de las más intrigantes y controvertidas características de Stonehenge. Un investigador reciente ha sugerido que proporcionan una "computadora digital" para la predicción de eclipses. La Fase I incluyó también la Piedra Estación y la Piedra Talón. Vista desde el centro del círculo, la Piedra Talón se alinea con la salida del sol el día de San Juan, el 26 de junio.
Cualquiera que haya sido el propósito de los arquitectos originales, sus sucesores mejoraron el diseño. Ellos emprendieron la hercúlea tarea de transportar ochenta y dos Piedras Azules de las montañas Prescelly en Pembrokeshire, Gales del Sur, a 320 kilómetros de Stonehenge. Pesaban cuatro toneladas cada una. Se supone que fueron llevadas parte del camino por agua, en nave y balsa, desde el sitio de Milford Haven en la costa galesa, hasta el canal de Bristol y a través del río Severn. De allí pueden haber sido transportadas por el río Avon hasta las fuentes de este, y desde ahí, a través de 9,6 kilómetros de territorio, hasta el río Wylye. Eran llevadas sobre sus aguas hasta la confluencia con otro río de nombre Avon, en el pueblo de Amesbury. Eso dejaba un trayecto por tierra de 3,2 kilómetros hasta Stonehenge. La posibilidad de esa ruta fue probada en julio de 1954 por el Servicio de Televisión de la B.B.C. Sólidos bloques de hormigón que pesaban aproximadamente cuatro toneladas fueron transportados sobre balsas y a través del territorio sobre narrias y rodillos de madera, con jóvenes que tiraban de cuerdas. La prueba estableció que habrían sido necesarios dieciséis hombres por tonelada de peso, y se habrían requerido 110 hombres para arrastrar la piedra más grande, la llamada Piedra del Altar.
Las ochenta y dos Piedras Azules, así llamadas por su color levemente azulado,
fueron erigidas en dos círculos concéntricos, orientadas según la salida y la puesta del sol en el solsticio de verano e invierno respectivamente, y dentro del círculo de Agujeros Aubrey. Al mismo tiempo, hacia el 2000 a.C., se desmantelaron las dos Piedras Estación y se construyó el terraplén. A las generaciones siguientes no les satisfizo ese diseño.
La Fase III de la operación puede haberse iniciado hacia 1750 a.C. Ocupó muchos años, en los que se realizaron otros cambios menores. Se desmanteló el círculo de Piedras Azules y se instaló un círculo de Piedras Areniscas con dinteles colgantes en forma de herradura, con cinco trilitos independientes (compuestos por dos piedras verticales y un dintel) en el centro. Posteriormente se cambió de lugar a las Piedras Azules, de modo que formaran un círculo con las Areniscas.
El transporte de esas treinta Areniscas, cada una de las cuales pesa cincuenta toneladas, fue otra hazaña sorprendente. Fueron llevadas desde Marlborough Downs, que está entre 30 y 39 kilómetros al norte de Stonehenge. Fueron cortadas de los bloques principales y se las moldeó bastamente, tal vez separando grandes secciones sobre la línea de las hendeduras naturales, con la ayuda de cuñas de madera. Cuando esas cuñas estaban impregnadas de agua se hinchaban y partían las piedras en dos. El transporte de una sola piedra, en opinión del profesor R.J.C. Atkinson (Stonehenge, Hamish Hamilton, 1956), habría requerido una fuerza laboral de 1.500 hombres y habría insumido siete semanas. Para completar la obra esos hombres deben haber trabajado continuamente durante cinco años y medio.
Antes de su ubicación, las Piedras Azules y las Areniscas fueron labradas y modeladas mediante pesados mazos de piedra y bruñidores. Un albañil profesional que visitó Stonehenge en 1923 estimó que el proceso de pulido habría removido cien centímetros cúbicos en una hora. Tomando un espesor promedio de 33 centímetros cúbicos en cada piedra, el volumen de piedra removido habría sumado 48.900.000 centímetros cúbicos. La tarea de modelar las Areniscas solamente, habría precisado una fuerza de cincuenta albañiles modernos que trabajaran diez horas por día, siete días por semana, durante dos años y medio. El bruñido final y el corte de muescas para transportar los dinteles habrían insumido aun más tiempo.
¿Cómo se colocaban las piedras en sentido vertical y se elevaban los dinteles? Un experimentado ingeniero, E.H. Stone (Stones of Stonehenge, 1924) estudió los problemas con el uso de modelos. Sus argumentos no han sido seriamente cuestionados.
Primero el diseñador alineó el eje de la estructura prevista sobre el punto de la salida del sol del 24 de junio. Lo logró hallando el centro del círculo. Para ello hizo girar una línea de medir desde un centro supuesto, que fue desplazando hasta que su circunferencia coincidiera con el círculo de los Agujeros Aubrey. Ese habría sido un fácil método de prueba y error. Pudo haber empleado métodos más sofisticados, como el uso de una plomada.
Una vez determinada la circunferencia, se hicieron marcas para ubicar los agujeros a espacios de 3,2 metros alrededor del círculo. La profundidad de los agujeros debía variar para que la parte superior de las piedras verticales estuvieran niveladas. Stone supuso que las Areniscas eran ubicadas haciéndolas rodar y aplicándoles fuerza de palanca, para que un extremo cayera dentro del agujero. La etapa final pudo haber sido lograda izando la piedra mediante fuerza bruta. G tal vez los constructores emplearon una plataforma de madera con la que la piedra podía ser elevada hasta el agujero. Una vez que la piedra estaba en posición, el espacio entre ella y los lados del agujero eran llenados con fragmentos de piedra y yeso apisonado.
Los dinteles de piedra pueden haber sido elevados hasta el nivel de la parte superior de las Areniscas mediante rampas de tierra construidas contra cada piedra. Ese puede haber sido el método adoptado por los egipcios para elevar las piedras de las pirámides. También, los constructores pueden haber erigido rampas de madera o construido un armazón de madera, una estructura de capas alternadas de maderos paralelos colocados horizontalmente. Este método se usa en la actualidad para levantar objetos pesados cuando no se dispone de grúas. De ese modo, los dinteles habrían sido elevados mediante una palanca de madera mientras otro hombre colocaba una nueva pieza de madera debajo. Stone calculó que 1a fuerza requerida pudo haber sido ejercida por un equipo de siete hombres.
Parece posible que este fuera el método empleado, para evitar la construcción de muchos declives de tierra separados. No se han hallado señales en la tierra que sugiera el empleo de rampas de madera. Los arqueólogos no pueden definir con precisión la identidad de los pueblos que crearon Stonehenge en sus distintas fases, porque la revolución en las técnicas para determinar la antigüedad mediante el empleo de carbono 14 ha reducido el estudio de la prehistoria a un estado de caos. Sólo se puede suponer que las antiguas generalidades son aplicables.
Sobre esa base, los constructores de Stonehenge fueron pueblas de la cultura Windmíll Hill, que quizá llegaran a Gran Bretaña ya en el año 2500 a.C. Se los conoce por sus característicos sepelios colectivos en largos túmulos que variaban de 30 a 90 metros de extensión. Eran agricultores y ganaderos.
Ellos fueron sucedidos o suplantados por el Pueblo Alfarero de la Era de Hierro, así llamado por su cerámica característica. Pueden haber procedido de Europa Central. Erigían tumbas de cámara en túmulos redondos, para la inhumación individual. Los contenidos de sus tumbas demuestran respeto por la riqueza y la posición, y sugieren que estaban gobernados por una aristocracia guerrera. Ellos rediseñaron y crearon Stonehenge II.
Se cree que Stonehenge III fue la obra de gente de la cultura Wessex. Pueden haber derivado de la fusión de pueblos indígenas. Poseían herramientas y armas de bronce y construían tumbas elaboradas. Una vez se pensó que el hallazgo de cuentas de loza fina los vinculaba con los mediterráneos orientales, hasta que el análisis demostró un alto contenido de lata, lo que indica manufactura local. Fue esa lata de Cornualles lo que llevó a fenicios y griegos a Britania cuando Stonehenge ya había sido completado. Stonehenge, en todas sus fases, fue el producto de los británicos. ¿Crearon ellos sus círculos y marcadores de piedra para predecir el ciclo de las estaciones?
En general se acepta que el eje de Stonehenge está alineado con el punto de la salida del sol del 24 de junio, porque visto desde el centro del círculo, el sol sale sobre la Piedra Talón el 24 de junio. No sabemos si los diseñadores aceptaban la salida del astro como el momento del primer destello de sol o la aparición del sol completo. La duda en cuanto a sus intenciones impidió que el astrónomo sir Norman Lockyer calculara, en 1901, el año preciso del origen de Stonehenge. En 1963, C.A. Newman descubrió ciertas alineaciones significativas que no parecían ser coincidentes.
El profesor Gerald Hawkins, un astrónomo norteamericano, también visitó Stonehenge ese año. Él publicó sus conclusiones en .Nature (26 de octubre de 1963 y 27 de junio de 1964) y en su libro Stonehenge Decoded (Fontana, 1970). Afirmó haber hallado una serie de alineamientos de significación astronómica, a partir de los cuales una computadora calculó las posiciones del sol, la luna y las estrellas. De esos resultados, Hawkins concluyó que: "El monumento podría ciertamente formar un calendario confiable para predecir las estaciones. También señalaría el período de peligro de un eclipse de sol y luna".
Hawkins aceptó que pos eclipses lunares podrían haber sido predichos mediante el uso de los cincuenta y seis Agujeros Aubrey que forman un círculo. El antiguo astrónomo pudo haber logrado esto insertando una piedra en un agujero y cambiándola de un agujero a otro cada año en la dirección de las agujas del reloj, de conformidad con los movimientos erráticos de la luna, que sale y se pone en diferentes lugares del horizonte y vuelve a su posición original casi exactamente cada cincuenta y seis años.
Entonces, ¿qué quiso decir Diodoro cuando afirmó que el dios luna volvía cada diecinueve años? , se preguntó Hawkins. ¿Es que la luna hacía algo especial en Stonehenge cada diecinueve años? ¿Cuándo era más espectacular la luna eclipsada? La respuesta parecía ser cuando estaba sobre la Piedra Talón, o en la entrada al Gran Trilito. Para los hombres primitivos los eclipses lunares eran un inquietante fenómeno.
El libro de Van den Bergh Eclipses in the Second Millennium B.C. (1954) indicó dónde se habían producido los eclipses lunares y que un eclipse de luna o de sol siempre ocurría cuando la luna de invierno, que es la luna llena más próxima al solsticio de invierno, se elevaba sobre la Piedra Talón. Algunos de esos eclipses habrían sido visibles en Stonehenge.
El intervalo entre las noches de la salida de la luna en invierno sobre el eje de Stonehenge se producía aproximadamente cada diecinueve años, o en un ciclo de 18,6 años. Los sacerdotes, para poder seguir el curso de la luna y predecir un eclipse habían utilizado un simple intervalo de diecinueve años. Pero de ajustarse rígidamente a ese ciclo, habrían caído en el error irreparable. "El tiempo más breve que hubiese mantenido su exactitud por muchos años habría sido la medida del intervalo triple, 19 + 19 + 18, o un total de 56 años, el número de los Agujeros Aubrey. El gráfico del profesor Hawkins demostró que el fenómeno de la luna de Stonehenge se reiteraba cada cincuenta y seis años con buena uniformidad. Así, Diodoro había sido correctamente informado de que Stonehenge se había, construido como observatorio astronómico.
Hawkins admitió que no podía probar más allá de toda duda que Stonehenge hubiese sido utilizado como observatorio astronómico, pero "sería extraño, en verdad, que Stonehenge no tuviese connotaciones astronómicas". Sus descubrimientos fueron acogidos con actitudes divergentes. El profesor Atkinson, al criticar su libro en Antiquity (40) bajo el título "Moonshíne in Stonehenge" y en Nature (210) en el artículo "Decoder Misled", los consideró "tendenciosos, arrogantes, poco rigurosos e inconvincentes". Otros críticos opinaron que era interesante lo que Hawkins decía, aunque algunos de sus hallazgos fueran improbables.

"Stonehenge no es sólo un observatorio astronómico, sino también un monumento construido geométricamente mediante el uso de elipses, espirales y círculos trazados sobre el suelo", concluye el profesor Alexander Thom. Él y sus colaboradores estudiaron el sitio en abril de 1974 (Journal of ths History of Astronorny, vol. 5, parte 2, pp. 71-90). El profesor Thom justamente es famoso por sus estudios de los observatorios lunares que existen a lo largo de la costa oeste de Escocia.

La dificultad para determinar el propósito de Stonehenge se debe en parte a la remoción y destrucción de ciertas piedras marcadoras, hecho posible durante el curso de los siglos. Como sugiere Díodoro, probablemente fue construido como templo dedicado al dios sol, desde el que se podían observar los movimientos de los cuerpos celestes.